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“INSTITUTO DE ALTO RENDIMIENTO PROFESIONAL Y PERSONAL”

28 febrero, 2019

Resolver problemas con un liderazgo fuerte

¿Cómo tomas decisiones? La resolución de problemas está estrechamente relacionada con la toma de decisiones. Los procesos son muy parecidos. El primer paso en la resolución de problemas es definir el problema evaluando la diferencia entre la situación actual y la meta deseada. En otras palabras, un problema es la diferencia entre la meta y el resultado. Cuanto antes observes y corrijas cualquier desviación entre la meta y el resultado, menor será el problema.

Parte de la definición del problema es también identificar las causas. A veces, el problema aparente no es el real; es simplemente un síntoma. El verdadero problema puede estar oculto bajo acusaciones defensivas, datos confusos, procesos y procedimientos complejos o informes mal construidos. Asegúrate de abordar las causas en lugar de los síntomas.

Por ejemplo, un individuo en tu equipo puede bombardearte continuamente con preguntas. Tienes que preguntarte: ¿Es ese realmente el problema? ¿O es un síntoma de falta de formación? ¿O el verdadero problema es que esta persona una vez recibió una severa reprimenda por una decisión y ahora está reticente a proceder sin aprobación previa?

Por lo general, puedes reducir el rendimiento inadecuado a uno de estos tres problemas fundamentales: formación, entorno o motivación.

Después de definir el problema, debes decidir si es incluso un problema que debe resolverse. Algunos problemas se resuelven en poco tiempo sin ninguna acción. Otros problemas no valen tu tiempo para actuar para resolverlos. Dedica 100€ de tu tiempo a problemas de 100€, no a problemas de 20€. Si un problema no vale la pena, asigna su solución a otra persona a la que le paguen menos que a ti. Por supuesto, debes asegurarte de que se resolverá antes de que se convierta en un problema más costoso.

Cuando el problema requiera de tu atención para que se resuelva, usa esta fórmula probada en el tiempo para abordar el problema:

Define el problema. Asegúrate de que el problema real esté definido claramente y se relacione con una meta organizacional o personal importante. Abordar las causas, no los efectos ni los síntomas. Es posible que todos los síntomas negativos tengan la misma causa raíz. Al tratar con la causa raíz, puedes resolver más de un problema a la vez.

Establece una fecha límite para tomar la decisión final sobre una solución a elegir. Permite tiempo suficiente para recopilar información, sugerencias y opiniones de otros.

Identifica el propósito que debe cumplir la solución. Consulta las metas organizacionales y personales específicas como pautas para decidir exactamente qué debe lograr la solución. Esto evita invertir demasiado tiempo y material para resolver un problema relativamente menor. Especifica concretamente cualquier criterio que deba cumplirse, incluido el presupuesto, el marco de tiempo, los requisitos de calidad, la eficiencia y la simplicidad.

Recopila y estudia la información. Recopila y reúne información de forma lógica y útil, y estudia los hechos para asegurarte de que comprendes todo lo que implica.

Haz una lista de posibles soluciones. Hacer una lista de todas las soluciones posibles. No intentes descartar alternativas; Utiliza la asociación, visualización y creatividad gratuitas para generar tantas soluciones como sea posible. Considera la posibilidad de que una solución dada pueda causar otros problemas. Decide si será necesario tomar otras medidas para garantizar un efecto positivo neto, o si es necesario considerar otra solución.

Toma una decisión. Revisa la lista de posibles soluciones que has hecho. Tacha todos los elementos que sepas que no deseas utilizar de inmediato. Para cada posible solución que quede en tu lista, responde a la pregunta: “¿Qué pasaría si seleccionara esta solución?” Luego elige la que parezca tener la mejor posibilidad de éxito.

Toma acción. Decide qué acción se debe tomar para implementar la solución. La acción puede ser simple y requerir la atención de solo una o dos personas, o puede tener varios pasos e involucrar a todo el departamento. Asegúrate de que cada persona entienda qué hacer, cómo y por qué. Luego, asegúrate de seguir los pasos predeterminados.

Pide opinión. Mantén abiertas las líneas de comunicación entre tú y quienes deben llevar a cabo tu decisión. Estate abierto a sus ideas y no juzgues los comentarios basándote en tus ideas preconcebidas acerca de la persona que las da. Hazles saber a los miembros de tu equipo que estás interesado en sus problemas, pero que tus instrucciones se llevarán a cabo. Cuando sea necesario y práctico, estate dispuesto a modificar el plan cuando los comentarios que recibas indiquen la necesidad de un ajuste.

Bocados de liderazgo

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