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“INSTITUTO DE ALTO RENDIMIENTO PROFESIONAL Y PERSONAL”

11 marzo, 2019

Utiliza tu potencial para maximizar el rendimiento

En casi todos los lugares de trabajo, se escuchan los términos “producción” y “rendimiento”. En algunas situaciones, el rendimiento y la producción pueden significar lo mismo. Pero en la mayoría de los casos, existe una gran diferencia entre los dos. La producción trata de “qué”, y el rendimiento trata de “cómo”. La producción se centra en el resultado de una organización, y el rendimiento se relaciona con la forma en que la organización es productiva.

Tanto la producción como el rendimiento son términos esenciales para entender. No puedes medir adecuadamente el rendimiento del equipo o la eficiencia individual sin ellos. Sin una medición adecuada, no hay una manera fácil ni una manera segura de saber si la organización continúa creciendo y avanzando. Es por eso que la comprensión de estos términos es de vital importancia para el éxito de la organización.

Metodos de medición

La productividad es salida dividida por entrada. Por ejemplo, si la producción de un equipo aporta a la organización el doble de los ingresos necesarios para producirla, el equipo podría considerarse altamente productivo. Por supuesto, si una organización espera un rendimiento de 10: 1 en su inversión de entrada, simplemente duplicar esa inversión puede parecer que no vale la pena.

Las mediciones de rendimiento dependen en gran medida del entorno de trabajo y de la experiencia previa de la organización. Si un equipo u organización considera que la productividad mediocre es la norma, la productividad máxima puede ser más una sorpresa que cualquier otra cosa. A la inversa, si el equipo es conocido en toda la organización por su alta productividad, cualquier nivel por debajo de ese nivel de excelencia podría llamar la atención entre los miembros del grupo de liderazgo.

Además, los estándares de rendimiento varían según la naturaleza del negocio de la organización. Por ejemplo, si la empresa genera ingresos al prestar un servicio, la medida del rendimiento es mucho más importante que la medida de la productividad. Por otro lado, si la compañía entrega un producto, la productividad es probablemente más importante que el rendimiento.

Los líderes y gerentes reconocen dos métodos principales para medir el desempeño: el desempeño del equipo y el desempeño individual. El rendimiento del equipo implica un cálculo de los ingresos obtenidos, dividido por el número de miembros del equipo. El alto rendimiento del equipo implica un acto de equilibrio entre la gestión de costes y el aumento de la producción.

Si bien el rendimiento del equipo es una herramienta de medición valiosa, cada miembro del equipo aún es responsable de una parte de los ingresos mensuales de la organización. Por esa razón, la mayoría de las organizaciones también intentan medir el desempeño individual. Si bien el desempeño del equipo a menudo se calcula fácilmente, el desempeño de los miembros del equipo puede ser más difícil de juzgar porque requiere una calificación más subjetiva: capacidad multiplicado por el compromiso. La capacidad es una medida de competencias, clasificada en una escala de 1 a 10, con 5 como promedio. Las capacidades incluyen inteligencia y experiencia. El compromiso, por otro lado, se compone de una actitud, motivación e iniciativa. Todos estos factores se centran en la capacidad de generar acción y producir algo para el equipo y la organización.

La medición del desempeño individual con la fórmula, capacidad de compromiso de tiempo, significa que un miembro del equipo con una capacidad baja y un alto compromiso todavía puede tener un buen desempeño. Sin embargo, un miembro del equipo con alta capacidad y bajo compromiso puede no ser necesariamente un modelo de rendimiento máximo.

Usando tu potencial

Piensa en tu propio potencial innato para hacer una contribución a la organización. En una escala del 1 al 10, ¿Dónde te clasificarías según el uso de tu potencial? Si aumenta el porcentaje de tu potencial del que realmente usas en solo un 10%, puedes encontrarte que puedes mejorar los resultados de un 50% a 100%. Esto se conoce como el efecto multiplicador: aumentar el porcentaje de tu potencial que normalmente utilizas multiplicará tu productividad y mejorará tu rendimiento.

Los líderes y las organizaciones entienden que un mayor uso del potencial individual también aumenta la productividad de la organización. El desafío es utilizar eficazmente el potencial de los miembros del equipo. Cada uno de nosotros está lleno de un potencial abundante. Pero de alguna manera es más fácil ver la abundancia en el mundo que nos rodea que reconocer la abundancia de potencial dentro de nosotros mismos. De hecho, la mayoría de las personas apenas rozan la superficie de los talentos, habilidades y poderes que se encuentran dentro de ellos. La necesidad de mejora continua es la razón por la cual es tan importante para ti y los miembros de tu equipo alcanzar un nuevo nivel de excelencia cada trimestre y cada año.

 

 

 

 

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