21 agosto, 2018

Impulsa tu productividad con la gestión del tiempo

Debido a que las acciones provienen de las actitudes, aumentar la productividad puede requerir la remodelación de algunas de las actitudes que ahora dictan cómo usar el tiempo. Considera estas prácticas de gestión del tiempo que afectan la productividad y ve cómo las actitudes te afectan:

  • Concentrarse en actividades de alta prioridad. La ruta más rápida y efectiva para aumentar la productividad es dedicar tiempo a tareas que promueven metas importantes. Asegúrate de pasar tu tiempo en trabajos que te llevan a lograr tus metas; de lo contrario, puedes estar completamente consumido por detalles triviales. Se puede dedicar horas resolviendo problemas que otros puedan resolver. Responde a las preocupaciones expresadas por varios miembros del equipo al formarlos para que resuelvan sus propios problemas. Este enfoque te ahorra un tiempo valioso y da a otros la oportunidad de desarrollar un compromiso, un sentido de pertenencia y habilidad para resolver problemas importantes. Ayuda a otros a dedicar su tiempo a actividades de alta prioridad y concéntrate en actividades de alta prioridad que lo lleven a lograr sus metas.
  •  Ejercita la autodisciplina. La autodisciplina permite a las personas concentrarse en una tarea y trabajar en ella hasta que esté completa. Establece tus prioridades y luego evita que las distracciones, interrupciones o sucesos del momento destruyan tu concentración. Disciplínate para dar a las tareas solo la cantidad de tiempo y esfuerzo que realmente se merecen de ti, o delegarlas a otros miembros apropiados del equipo. Cualquiera de las alternativas requiere una evaluación y consideración cuidadosa, y una autodisciplina concienzuda. Los perfeccionistas, especialmente, deben aprender a ejercer la autodisciplina para delegar los trabajos seleccionados a otra persona que puede no hacer el trabajo tan bien como lo haría pero que aún puede cumplir con los estándares de calidad esenciales. ¿De qué otra forma aprenderá otro a realizar este trabajo? En tales casos, los perfeccionistas deben aprender a aceptar menos que la perfección con el interés de aumentar las contribuciones de los demás, crear nuevas oportunidades y mantener la efectividad y productividad general.
  •  Se persistente. La planificación cuidadosa y el establecimiento de metas, la determinación de lograr y el reconocimiento de los beneficios de alcanzar una meta son todas vitales para la productividad personal. Esta combinación de factores permite que uno sea persistente, y la persistencia siempre es la característica del individuo exitoso. Muchas personas con entusiasmo cogen nuevos trabajos, nuevas responsabilidades y nuevas asignaciones, comenzando con un gran toque y progresando rápidamente, pero pronto pierden impulso, sin terminar nunca el trabajo. En contraste, las personas productivas establecen metas claras, planifican cuidadosamente y concentran su atención en la acción requerida para cumplir cada meta. Las personas persistentes mantienen su meta en mente y trabajan tenazmente hasta que saborean el éxito de lograrla.
  • ¡Empieza! La mejor manera de garantizar la finalización de un proyecto es comenzar. ¡Ahora! Dos razones explican el fracaso en la realización de trabajos importantes: las personas nunca empiezan o nunca terminan. Ambos patrones de tiempo improductivos caen bajo el debilitador paraguas de la procrastinación. Varios patrones de pensamiento defectuosos explican la mayoría de las postergaciones. Seguir estas pautas te permitirá evitar estos peligros:
    • Comienza con el trabajo requerido y continúa sin confiar en si “me apetece o no”. Comenzar es a menudo la parte más difícil de un proyecto; una vez que comienzas, la “inspiración” a menudo sigue. Thomas Edison, el famoso inventor estadounidense, lo expresó muy bien cuando dijo: “El genio es 1% de inspiración y 99% de sudor”.
    • Enfrentar el hecho de que algunos trabajos nunca serán “fáciles”, ni ahora ni después. Divide el trabajo en pasos lógicos para que sea más manejable en cada etapa. Comienza a trabajar, trabaja en un método sistemático y disfrutarás de un sentido de dominio que te permite completar el trabajo.
  • Esfuérzate por obtener resultados, no por la perfección. El énfasis excesivo en la perfección casi siempre tiene consecuencias negativas: inmoviliza el miedo a cometer errores, el desaliento y la preocupación por lo que otros piensan en lugar de la productividad genuina. Las personas productivas distinguen entre lo que es importante y lo que no. Dedican una cantidad razonable de tiempo para realizar una tarea específica; luego se apegan a su fecha límite. Reconocen que algunas tareas simplemente no son lo suficientemente importantes como para derrochar demasiado tiempo o esfuerzo en ellas. Incluso en proyectos genuinamente significativos, las personas verdaderamente productivas simplemente se esfuerzan por obtener resultados, no por la perfección.
Bocados de liderazgo

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