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“INSTITUTO DE ALTO RENDIMIENTO PROFESIONAL Y PERSONAL”

14 agosto, 2015

No sé lo que quiero pero sé lo que no quiero

Cuántas veces hemos oído esa frase, incluso cuántas veces nos la hemos dicho nosotros mismos; sé que no quiero seguir como hasta ahora, no quiero seguir haciendo y viviendo así, ha llegado el momento de dar un giro a mi vida pero no tengo claro qué es lo que quiero hacer o hacia dónde encaminarme. Es un desencadenante tanto de nuestras propias experiencias, como de nuestra situación ecónomico-afectiva y del entorno que indudablemente empuja o retiene, conformidad frente a rebeldía.

 En principio parece una situación agobiante, una situación que produce un estrés por la incertidumbre pero que, bien gestionada, es una de esas emociones que podemos transformar como positivas, nuestro ser nos está pidiendo renovación, volver a afrontar una nueva etapa con un renacer hacia un mundo lleno de incertidumbres que nos aporta un mundo lleno de posibilidades y es por eso nuestro desasosiego, qué nuevo camino he de escoger.

 Es un momento maravilloso, donde como siempre nos invaden en nuestra mente miedos, ilusiones y esperanzas en una batalla hacia la decisión, conformidad o rebeldía, mantenerse en nuestro estado actual o emprender un nuevo rumbo. Un momento donde aparecen “dones” que teníamos medio dormidos en nuestro Ser, ilusión, creatividad, alegría, motores que nos ayudarán en nuestro nuevo viaje. Es un momento duro, doloroso, similar al que emprendemos al salir del vientre materno, lloraremos, pero cuando veamos la luz, el rostro de nuestros seres queridos, las voces cercanas y cariñosas, descubriremos la sensación de reír, la emoción de como un torrente de vida se mueve por nuestras venas y es ahí desde donde con toda esta energía nos lanzamos al proyecto.

 ¿Cual es el proyecto que quiero iniciar que me aleje de la actual situación? y sobre todo que me motive, me emocione alcanzar. Es una fantástica etapa creativa, va a dar forma a lo que en los siguientes años va a ser nuestra forma de vida, tanto profesional como personal; y por lo tanto debemos encontrar como abrir las puertas a la creacción, salir de la rutina y conformismo a un entorno creativo y de rebeldía de lo existente. Exploraremos nuestro lado infantil, su yo antagónico, rebelde, inconformista,… en definitiva saquemos a nuestro yo dormido para que disfrute experimentando nuevas sensaciones. Y deberemos trabajar, todo lo que nazca de este proceso lo apuntaremos, lo dibujaremos, lo recogeremos de alguna forma como lluvia de ideas sobre las que posteriormente trabajar; y desde ahí, es la clave de definir correctamente nuestro objetivo y las metas que me van a llevar a conseguirlo, siendo especificas, con capacidad de ser medidas, alcanzables, realista y finalmente con una planificación temporal clara. Emprendemos un viaje, ejecutando las acciones que nos llevarán a alcanzar estas metas y en el camino, aprender de nuestros errores y celebrar nuestros logros.

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