Suscríbete a nuestra newsletter

“INSTITUTO DE ALTO RENDIMIENTO PROFESIONAL Y PERSONAL”

3 septiembre, 2018

¿Posees los principios esenciales del éxito?

Probablemente hayas escuchado el dicho de que hay tres formas de adquirir una gran riqueza: nacer en ella, casarse con ella o ganarla. A diferencia de la riqueza, el éxito viene por un solo camino: debes ganártelo. No puedes nacer en el éxito; no puedes casarte con él; nunca es una cuestión de suerte. El verdadero éxito implica el desarrollo de tu potencial para el liderazgo personal y el logro, y eso depende completamente de ti.

La gente frecuentemente ha buscado los “secretos del éxito” estudiando las palabras y acciones de aquellos que han sido grandes líderes. En su mayor parte, su búsqueda resulta infructuosa porque solo se enfoca en la persona externa en lugar de examinar los pensamientos, hábitos, actitudes y emociones, los ingredientes intangibles que hacen que los que triunfan sobresalgan algo más que la media. Pero un estudio cuidadoso de estas cualidades revela ciertos elementos esenciales de éxito comunes a todos aquellos que han logrado un gran éxito. Estas cualidades son llamadas por diferentes nombres, se expresan de maneras únicas, y aquellos que las poseen pueden incluso ignorar que las tienen. Pero estas cualidades están presentes. Si deseas desarrollar la automotivación necesaria para un liderazgo personal efectivo, también debes adquirir estos cinco elementos esenciales de éxito.

PENSAMIENTO CRISTALIZADO

Debes cristalizar tu pensamiento para identificar las metas específicas que deseas lograr e identificar dónde te encuentras ahora en relación con esas metas. Como la mayoría de las personas, probablemente hayas tenido momentos serios de búsqueda interior cuando te preguntaste exactamente dónde te encontrabas y qué querías de la vida. Pero es probable que no hayas dado con estas preguntas porque las respuestas fueron vagas, ilusorias y difíciles de precisar. No es fácil conocerte a ti mismo porque tu personalidad es compleja.

Tu motivación está sujeta a ciertas necesidades básicas y motivaciones que ejercen influencia desde tu interior. También estás sujeto a muchas presiones externas: a las influencias condicionantes de la familia, la sociedad, el entorno y las instituciones. Pero incluso tus hábitos condicionados se forman por tu libre elección, y esa misma libertad de elección dirige tu programa de metas. Conocerse a sí mismo y hacia dónde quieres ir implica la toma de decisiones. Debes tomar una decisión y atenerte a ella. El pensamiento cristalizado es el proceso que te permite tomar decisiones confiables sobre las metas que eliges perseguir.

El éxito viene en la realización progresiva de metas personales predeterminadas que valen la pena, una tras otra. Una parte básica de conocerte es conocer tu estado actual y saber lo que quieres lograr. Una vez que has cristalizado tu pensamiento para producir un análisis claro y conciso de tu posición actual y has determinado tu propio sistema de valores para que tengas una vívida imagen mental de tus metas, estás listo para dar el siguiente paso hacia el logro.

un plan escrito

Después de que hayas cristalizado tu pensamiento y sepas qué metas deseas alcanzar, el siguiente éxito esencial es desarrollar planes escritos y fechas límite para el logro de esas metas. Aunque hayas elegido una meta que alcanzar, una valla a pasar o un obstáculo que superar, debes tener algún plan de acción para realizar tu sueño. Establece pautas viables que eleven tus metas por encima del reino de las ensoñaciones. Haz planes tan detallados y tan claramente dibujados que se elimine la confusión y la conjetura. Luego puedes poner en práctica la teoría, convertir el conocimiento teórico en conocimiento práctico y convertir el pensamiento en acción.

Los planes escritos y las fechas límite para su logro minimizan la procastinación. Crean dentro de ti un descontento inspirador con las cosas tal como son. Te ayudan a visualizar claramente cada meta como un hecho cumplido antes de que realmente se consiga. Escribir cristaliza el pensamiento, y el pensamiento cristalizado motiva la acción. El mero hecho de poner tus metas en papel sirve como un acto de compromiso.

UN ARDIENTE DESEO

El tercer éxito esencial es desarrollar un deseo ardiente por alcanzar tus metas. El deseo marca la diferencia entre una meta y un deseo. El deseo pone la acción en tus planes e intenciones. Sin deseo no hay motivación para lograr, sin importar cómo de digna sea tu meta ni cómo de factible sea tu plan.

Aunque naciste con el deseo de liderazgo en su sentido más amplio, también has experimentado una cierta cantidad de condicionamiento que, hasta cierto punto, ha obstaculizado el flujo de tu creatividad y deseo. Redescubre la frescura, vitalidad, optimismo y entusiasmo del deseo que poseías cuando eras niño antes de que pierdas parte de tu capacidad para soñar sueños imposibles y, desear tan fervientemente que puedas sentir, probar y ver un sueño como el tuyo. Alimenta el fuego del deseo con emoción, agítalo profundamente y podrás alcanzar el éxito en el liderazgo personal.

En el proceso de descubrir cómo desarrollar y probar tu deseo contra tu sistema de valores, aprende a juzgar si las metas que has escrito son metas reales o meras ensoñaciones. La intensidad de tu deseo de alcanzar las metas que has enumerado determina tu prioridad. Aquellos que más desees tendrán la más alta prioridad. Funcionarán como fuerzas para proporcionarte una automotivación dramática. Sin deseo, tus metas están destinadas a permanecer sin realizarse.

 

CONFIANZA SUPREMA

Hacer los cambios necesarios para el crecimiento en el liderazgo personal es difícil si intentas cambiar las acciones conscientes sin cambiar las actitudes y los hábitos que automáticamente desencadenan los patrones de comportamiento. Es necesario comenzar primero a modificar las actitudes y los hábitos básicos de pensamiento como un factor clave en la activación de tu plan. Cuando trabajas deliberadamente para desarrollar actitudes de éxito, comienzas a creer que el logro de tus metas es posible. Desarrollas una gran autoconfianza.

La confianza en uno mismo te permite ser realista en lugar de depender de vagas esperanzas. Cuando eres realista, no esperas a que lleguen el momento y las circunstancias para transformar tus sueños en realidad. Tomas la iniciativa y trabajas progresivamente hacia el logro; y lo más importante, tienes confianza en tu propia capacidad para liderar, crecer y hacer los cambios internos necesarios para alcanzar tus metas. Crees en el concepto de cambio continuo. Sabes que en verdad eres un ser de cambio. Tu respuesta a las nuevas experiencias es que son naturales y esperables. No representan una amenaza para ti.

DETERMINACIÓN PERSEVERANTE

Desarrolla una determinación perseverante de seguir tu plan sin importar las circunstancias, las críticas o lo que otras personas digan, piensen o hagan. Este es a menudo el punto de ruptura de las buenas intenciones. Muchas personas viven sus vidas a la sombra de la opinión pública, a la deriva con la ola de críticas y terminan revolcándose en la lacra de la mediocridad. Establece un estándar realista para ti. Nadie más puede determinar tus deseos, carencias o necesidades porque nadie más conoce tu prioridad en valores o entiende tu potencial. Una vez que te conoces a ti mismo y estableces tus metas en consecuencia, la determinación es natural porque sabes que tienes razón y sabes por qué tienes razón. Tienes información que ningún crítico puede tener, y armándote con esta información privilegiada, eres inmune a los ataques injustificados. La determinación no es desafío obstinado ni inflexibilidad irracional. Es más bien, resolución firme, confianza tranquila y persistencia inquebrantable.
Estos cinco elementos esenciales del éxito son inherentes a cada gran líder. Sigue todos estos cinco elementos esenciales del éxito como un plan general de vida y tu competencia en el establecimiento de metas aumentará a pasos agigantados.

“A diferencia de la riqueza, el éxito viene por un solo camino: debes ganártelo. No puedes nacer en el éxito; no puedes casarte con él; nunca es una cuestión de suerte “.

 

 

Bocados de liderazgo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos

  • Responsable LMI .
  • Finalidad Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Tu consentimiento.
  • Destinatarios LMI.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puedes consultar la información detallada en el Aviso Legal.